Bajo tierra, sumergidos en agua de mar o enterrados en el desierto más árido del mundo, miles de kilómetros de ductos, estanques y estructuras metálicas mantienen en marcha a la minería chilena.
Que sigan funcionando —sin fugas, sin fallas estructurales, sin detener una faena— depende en buena parte de una tecnología poco visible pero crítica: la protección catódica.
Qué es la protección catódica
La protección catódica (SPC, por Sistema de Protección Catódica) es una técnica electroquímica que controla la corrosión de estructuras metálicas convirtiendo toda la superficie protegida en el cátodo de una celda electroquímica.
En términos simples: en vez de dejar que el metal de la estructura se corroa de forma natural, se induce una corriente eléctrica —mediante ánodos de sacrificio o corriente impresa— que desplaza la reacción de corrosión hacia otro material, protegiendo así al acero de ductos, acueductos, estanques, muelles y plataformas marinas.
Por qué es necesaria, especialmente en el norte de Chile
La combinación de suelos con alta salinidad, cercanía al mar, humedad relativa fluctuante y kilómetros de mineroductos, acueductos y concentraductos que atraviesan la zona minera del norte del país crea condiciones especialmente agresivas para el acero enterrado o sumergido. A eso se suma que buena parte de esta infraestructura transporta agua de mar desalinizada, concentrado de cobre o relaves a lo largo de decenas o cientos de kilómetros, uniendo faenas mineras de altura con plantas desalinizadoras y puertos en la costa.
Sin un sistema de protección catódica bien diseñado, monitoreado y mantenido, la corrosión externa —una de las amenazas dependientes del tiempo más comunes en la industria— puede comprometer la integridad de un ducto sin que sea visible a simple vista, hasta derivar en fugas, paradas no programadas o incidentes ambientales. Por eso, la protección catódica no es un accesorio técnico, sino un componente estructural de cualquier programa de gestión de integridad de activos en la industria minera, portuaria y de hidrocarburos.

En Chile existe un grupo relativamente acotado de empresas especializadas en protección catódica que da servicio a las principales operaciones mineras del norte.
Quiénes lideran esta disciplina en Chile
En Chile existe un grupo relativamente acotado de empresas especializadas en protección catódica que da servicio a las principales operaciones mineras del norte. Entre los actores activos en el sector se cuenta ECOS, como líder en la materia.
En ese universo, Alejandro Irarrázabal Figueroa —fundador de ECOS Ingeniería en Integridad— construyó buena parte de su trayectoria como especialista en protección catódica, certificado por NACE en el nivel CP4, el más alto que otorga la organización (hoy AMPP, tras la fusión de NACE International con SSPC en 2021), lo que exige experiencia sustancial en diseño de sistemas y una base sólida en ingeniería, matemáticas y ciencia aplicada a la corrosión.
El aporte de Alejandro Irarrázabal y ECOS a la generación de conocimiento
Más allá de la ejecución de proyectos, la contribución de Irarrázabal a la disciplina en Chile tiene un componente institucional y de generación de conocimiento técnico. Como fundador y presidente de la sección chilena de NACE (NACE Chile), ha ocupado un rol activo en establecer un espacio local de formación, normalización y discusión técnica en torno a la corrosión y la protección catódica, replicando en el país un estándar que en la industria del oil & gas es mandatorio desde hace décadas.
Ese mismo impulso se refleja en el desarrollo, junto a Kent Muhlbauer, de la Guía de Integridad de Activos para la industria minera, presentada en el 7° Congreso Rust Wars: un documento que integra explícitamente la protección catódica dentro de un marco más amplio de gestión cuantitativa de riesgo, no como una disciplina aislada, sino como una de las medidas de mitigación centrales frente a la amenaza de corrosión dentro del ciclo de integridad de un activo.
Ese cruce —entre la práctica técnica de terreno, la certificación internacional y la construcción de estándares locales— es lo que distingue el trabajo de ECOS: no solo aplicar protección catódica en proyectos concretos, sino contribuir a que la industria minera chilena cuente con metodología propia, verificable y alineada a estándares internacionales para gestionar uno de los riesgos más persistentes de su infraestructura.

La protección catódica (SPC, por Sistema de Protección Catódica) es una técnica electroquímica que controla la corrosión de estructuras metálicas convirtiendo toda la superficie protegida en el cátodo de una celda electroquímica.
Este artículo forma parte de la serie del blog de ECOS Ingeniería en Integridad sobre integridad de activos y control de la corrosión en la industria minera chilena.