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De la corrosión a los gemelos digitales: más de 25 años construyendo integridad en ECOS

14 de julio de 2026

Esteban Alarcón lleva dos décadas en ECOS Ingeniería en Integridad. Como jefe de operaciones, ha sido testigo —y protagonista— de una evolución que va desde los primeros trabajos de ingeniería en corrosión hasta la incorporación de gemelos digitales para la gestión de infraestructura submarina. Esta es su historia, y la de la empresa.

Los orígenes: cuando la corrosión era el único foco

Toda empresa nace desde un problema concreto. En el caso de ECOS, ese problema fue la corrosión: el enemigo silencioso que destruye el 25% del acero producido en el mundo y cuesta a la economía global USD 2,5 billones al año —el 3,4% del PIB mundial, según el estudio IMPACT de NACE/AMPP—. Desde esa convicción fundacional, ECOS comenzó a operar enfocada exclusivamente en ingeniería de corrosión, aplicando estándares propios de la industria de petróleo y gas a un mercado —la minería chilena— donde ningún marco regulatorio lo exigía.

«ECOS partió como una compañía dedicada solamente a un área de ingeniería y corrosión.»

La apuesta inicial era clara: llenar un vacío de rigor técnico en activos industriales que, pese a operar en ambientes altamente corrosivos —ácido sulfúrico, humedad extrema, contaminantes atmosféricos—, no contaban con planes sistemáticos de gestión de la degradación. La minería chilena, con sus plantas de hidrometalurgia y electroobtención, presenta niveles de agresividad que superan la clasificación C3 de las normas ISO. Ignorar esa realidad no reduce el riesgo: solo lo posterga —y lo encarece—.

CLAVE ECOS: Entre el 15% y el 35% de los costos asociados a la corrosión son evitables con buenas prácticas de gestión. ECOS lleva más de 25 años demostrándolo.

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La expansión: veinte años construyendo integridad de activos

El salto conceptual que transformó a ECOS fue reconocer que la corrosión no es un fenómeno aislado: es parte de un problema mayor llamado degradación de activos. Y la respuesta a ese problema tiene nombre: integridad de activos.

«Se fue ampliando a la integridad de activos. Ya en eso lleva más de 25 años.»

La integridad de activos, en su concepción más rigurosa, combina evaluación de riesgo cuantitativa (QRA), inspección basada en riesgo (RBI), análisis de vida remanente (RLA) y planes sistemáticos de mitigación. ECOS desarrolló su metodología AIM en alianza con WKM Consultancy LLC —firma estadounidense liderada por Kent Muhlbauer—, transfiriendo ese estándar de Oil & Gas a la realidad de la minería chilena.

Un cuarto de siglo de práctica acumulada generan algo que ninguna empresa nueva puede comprar: conocimiento contextualizado. Saber cómo degrada el acero en una planta de cobre del desierto de Atacama no es lo mismo que saberlo en teoría. Es saber cuándo falló, cuánto costó, y qué se hizo diferente la próxima vez.

El tercer pilar: diez años de operaciones submarinas especializadas

Si la expansión hacia la integridad de activos fue el primer gran salto evolutivo de ECOS, el segundo llegó desde el mar. «Posteriormente, los últimos diez años hemos realizado lo que son operaciones submarinas especializadas«, explica Alarcón.

Las operaciones submarinas especializadas de ECOS no nacieron como un servicio de buceo convencional. Nacieron desde la misma lógica que define a la empresa: aplicar ingeniería de integridad a activos que, por su ubicación, resultan invisibles para la mayoría de los operadores. Muelles, pilotes, tablestacados, tuberías subacuáticas y estructuras portuarias sufren tasas de corrosión aceleradas por la combinación de salinidad, biofouling y potenciales electroquímicos propios del ambiente marino.

«Partimos con la protección de puertos, muelles, tablestacados, pilotes, y empezamos a desarrollar más esa área.»

Detrás de cada inmersión existe un criterio de ingeniería: los datos capturados no son registros aislados, sino insumos para un análisis de integridad. Las operaciones submarinas especializadas incorporaron desde el primer momento técnicas de ensayos no destructivos bajo el agua: ultrasonido, medición de potencial de corrosión, CCTV subacuático.

«No solamente tiene que ver con la inversión en equipos; detrás hay un aporte y un refuerzo a nuestro personal, donde se califican y se certifican para operar estos equipos», subraya Alarcón. Una combinación escasa en el mercado que ECOS ha desarrollado durante una década con disciplina y mejora continua.

El presente: proyectos de alta complejidad y mejora continua

Veinticinco años dejan huella. En el caso de ECOS, esa huella se mide en proyectos de envergadura en Chile y el exterior, en un equipo consolidado y en certificaciones que respaldan la calidad del proceso: ISO 9001:2015, ISO 14001:2015 e ISO 45001:2018, además de certificaciones NACE/AMPP Nivel 4.

El proyecto emblema del período actual es el C20+ Collahuasi, la planta desalinizadora más significativa en obras marítimas actualmente en construcción en Chile, donde ECOS participa como subcontratista de Acciona. Una obra que sintetiza los tres pilares de la empresa: ingeniería de corrosión, gestión de integridad de activos y operaciones submarinas especializadas.

«Llevamos la metodología de mejora continua a los planes de integridad, llevada al buceo y también a todo lo que son estándares y procedimientos.»

El futuro: fotogrametría submarina y gemelos digitales

La tendencia que define el horizonte de la gestión de activos es la convergencia entre datos físicos e inteligencia digital. Los gemelos digitales —representaciones virtuales de activos reales— están transformando la forma en que las industrias planifican el mantenimiento y evalúan el riesgo. Y ECOS está incorporando esa tecnología donde más impacto puede tener: la infraestructura submarina.

«Generamos un gemelo digital de la infraestructura submarina para visualizar, analizar, medir y mejorar la toma de decisiones, tanto para los planes de mantenimiento como para reparaciones.»

La fotogrametría submarina captura imágenes superpuestas durante la inmersión y las procesa para generar una nube de puntos tridimensional de alta resolución. El resultado: un gemelo digital de la infraestructura submarina que permite al cliente ver, medir y analizar el estado de sus activos desde una pantalla —sin inmersiones adicionales para cada consulta—. Precisión milimétrica que ninguna inspección visual convencional puede igualar.

CLAVE ECOS: El gemelo digital de la infraestructura submarina transforma el riesgo implícito de lo que está bajo el agua en un parámetro medible y gestionable. Eso es integridad de activos llevada al límite de la tecnología actual.

Veinticinco años no son un número: son un método

La trayectoria de ECOS ilustra una idea que en la ingeniería resulta especialmente verdadera: la excelencia no se declara, se construye. Se construye proyecto a proyecto, certificación a certificación, inmersión a inmersión.

La integridad de activos no es un servicio que se compra una vez: es una práctica que se sostiene en el tiempo. Las operaciones submarinas especializadas son la respuesta a un problema real que ningún cliente puede seguir ignorando en un contexto donde la desalinización, la expansión portuaria y la infraestructura offshore son tendencias irreversibles en Chile. Y el gemelo digital de la infraestructura submarina no es una apuesta especulativa: es la respuesta técnica más avanzada disponible hoy para un problema que existe hoy.Eso es ECOS: veinte años de método aplicados a los desafíos del presente —y del siguiente.